domingo, 22 de noviembre de 2009

Caleta de Famara - Playa Blanca, cuarta etapa.

Cuarta etapa. Vamos a ir dirección Playa Blanca. 68 kilómetros. La etapa más larga de Pedales de lava. Sin excesivo desnivel, 750 metros aproximadamente, atravesaremos lugares tan singulares como el Parque Nacional del Timanfaya , Las salinas de Janubio, y costearemos todo el Rubicón, para finalizar la etapa en Playa Blanca.
Saldremos de Caleta de Famara, es temprano. Como siempre, sobre las ocho y media de la mañana. Nada más salir del pueblo, dejaremos asfalto para coger, rápidamente una pista que por tramos con mucho cruce nos conducirá al borde del mar. Empiezan los tramos de arena, a veces más ciclable, a veces nada, todo da igual. Pues ciclar al lado del mar, no tiene precio. Las olas rompen una tras otra, es temprano y ya lo siento, hoy hará viento. Me cuesta pedalear, más de lo habitual. El cansancio? El viento? Todo unido? Probablemente. Un tramo perdedor se presenta ante mi, hay que agudizar el ingenio. Sigue, mucha arena, mejor me bajo de la bici. A lo lejos vemos Caleta de caballo, llegamos a un tramo, con mucha piedra. Es divertido. Disfruto. Más tarde, llego a caleta de caballo, es muy temprano. Los suferos se amontonan frente a las playas, contemplando el mar, las olas, el viento. Será un día propicio? Continuo mi viaje, cruzo el pueblo. Primero por su línea costera, unos metros, luego callejeo un poco. Salimos, zona de acampada, pistas. Pedregosas a veces, pero muy muy divertidas. Pedaleo fuerte, todo lo que me deja el viento. Senderos algo confusos y unos metros más allá la Santa Sport. Continuo, y por pista y en breve, llego al pueblo de la Santa. Como Inciso, hay tienda de bicis, pero es temprano, está cerrada. Cruzo el pueblo, y más adelante, cojo asfalto a derecha que luego se convierte en pista. Se dirige a volcán cercano, lo rodeamos y llegamos 300 metros más adelante a un bonito mirador, que hay que remontar. Lo hacemos, puesto que vale la pena. Preciosas vistas, continuamos.
Unos metros más adelante, encontraremos un sendero que va por encima del acantilado. Muy buenas sensaciones en este punto. Os hablo de un sendero estrecho, ciclable prácticamente en su totalidad, de unos 500 metros, que cruza el acantilado de punta a punta por su parte más alta y expuesta. Una caída aquí, como diría chiquito, “duele, haseee pupita”. Tras esto, rodaremos por zona agrícola, muchísimo viento. Es increíble, cuesta bastante. Tiro de plato pequeño. Después de este tramo ventoso de largas subidas y al final senderos, llegamos a carretera que en poco tiempo nos lleva a terreno volcánico. Nos acercamos al Parque Nacional del Timanfaya. Es, en este punto precisamente, y no en otro, donde la aventura que estamos llevando a cabo cobra entidad, y de estos paisajes recaba el nombre que da lugar a su existencia. Al pasar por aquí, vemos perfectamente el corte entre el terreno no volcánico, y el que si lo es. Muy curioso. Abandonamos el asfalto, y cogemos pista, con mucho “risaero” y mucho viento. Una lengua de Lava nos rodea. Difícil describirlo. Millones de años de historia te acompañan mientras pedaleas, es así de sencillo. Una pista de tierra que nos interna en los márgenes del Parque Nacional. Tres kilómetros más abajo, nos desviamos a la izquierda, mucho viento, mucho polvo volcánico. En este punto cuesta mucho pedalear, el viento, se está convirtiendo en un duro adversario. El paisaje, no desmerece, una lucha apasionante. Continuamos. Algunos cruces, que omitimos, de momento la pista es aceptable. Llegamos al kilómetro 29, empiezan alrededor de 3,5 kilómetros en “terreno muy malo y en subida”. Así lo califica el Roadbook. Me detendré un momento en este punto, para comentarlo. Antes de llegar aquí, pensaba en como sería este tramo. “terreno muy malo y en subida”?? pensaba!! Como será??. A día de hoy, puedo comentar como es. Es así: Es una pista, bastante pedregosa. Es divertida, pero es dura. 3,5 kilómetros de subida, se hacen largos. Subir con una rígida, cuesta, debes pedalear con mucha fuerza. Surcar entre las rocas, buscar en la pista, el lugar en que la bici no pierda tracción, sortear obstáculos, buscando el camino más adecuado para progresar. Es…., una atención constante. Una lucha contra esta interminable subida, que os encantará. Como dicen, nuestros amigos en el roadbook, completamente ciclable. Y, realmente, así es. Pero ello, no le quitará la intensidad necesaria, para que cuando la termineís, al menos para mi, la califiqueís como uno de los puntos más duros de esta circular.
Tras la subida, agotadora, pedalearemos algo más de un kilómetro y llegaremos a asfalto. A la derecha y en breve, nos encontramos la entrada del Parque Nacional del Timanfaya. Un consejo, Entrad!! Yo no entré, pensando en lo que me quedaba por delante, y fue un error, luego acabé muy bien de tiempo. A pesar de ser la etapa más larga, que són cinco kilómetros más, no? No me queda otra, tendré que volver. Continuaremos por asfalto, por subida constante. Mucho ojo al tráfico. Llegaremos a la atracción turística para camellos. Algo más adelante pista que conduce a Yaiza. Se recomienda cogerla antes de las 13:00, son las 12:45. Me deslizo por esta pista, con mucha piedra, y risaero. Llego al pueblo de Yaiza. Punto de control en cafetería Yaiza. Buen punto para comer, discreto y sencillo, trato agradable. El cansancio de los días se va notando. Comemos y nos ponemos en marcha. Aún nos faltan 26 duros kilómetros hasta Playa Blanca. Dejamos atrás el Parque Nacional del Timanfaya, cada vez más lejos a nuestras espaldas. Bajamos por pistas en buen estado paralelas a la carretera, y de golpe, zona extremadamente confusa, mucha piedra, el camino desaparece y nos encontramos en una zona de barrancos, zona arenosa, grava. Zona muy confusa, intuición. Deberemos echar mano de nuestra intuición, hasta que de nuevo una pista en mejor estado y que progresivamente se va definiendo, nos encamine.
Un tramo de carretera, y en breve nos encontramos disfrutando de las vistas de las Salinas de Janubio y su peligrosa, por las corrientes, playa del mismo nombre. Muy buen espectáculo. Kilómetro 51, el viento continua. Empezamos por un sendero sencillo que poco a poco se va convirtiendo en un sendero muy pedregoso, será la tónica general para los próximos kilómetros. Los hitos, a banda y banda, de un sendero o pista, en ocasiónes inexistente, serán uno de nuestros mejores aliados. Tomaremos como referencia la Desaladora a lo lejos y atravesaremos pistas poco marcadas y muy pedregosas. Lucha constante. Duro, pero muy divertido. El mar queda a nuestra derecha y nos ofrece un espectáculo dantesco. Las olas no paran de romper, y las piscinas naturales que quedan a los pies de los acantilados rezuman espuma, precioso. Continuamos después de la desaladora, mejores pistas, de nuevo zona de piscinas naturales. Atravesamos un rincón de belleza sin igual. Estar atentos, mucho cruce. Las pistas se vuelven trabajosas. A veces en mejor estado, a veces mucha piedra, hay que lucharlas mucho. Es duro, pero insisto, muy divertido. Esfuerzo físico importante. Nos acercamos a hotel abandonado, enorme!!!. Estar muy pendientes de hitos a lado y lado del camino, nos ayudarán mucho.
Seguimos rodando pegados al mar, excepcionales vistas. El Sol va bajando, y nos ofrece un espectáculo de una belleza indescriptible. A lo lejos vemos el Faro de Pechiguera, y Playa Blanca. El final de la etapa se acerca.
Seguimos por pistas, tramo muy divertido, reconfortante. Continuamos por pistas en buen estado, cerca del acantilado. Llegamos a las primeras casas de Playa Blanca, una pequeña avenida marítima, que conduce al Faro. Muy bonito. Lo sorteamos por su derecha, para disfrutar de esta singular y altiva atalaya, y continuamos en dirección a Playa Blanca. Nos encontramos con la avenida Marítima. Tres kilómetros más tarde, llegamos a playa Flamingo. Punto final de nuestra etapa de hoy.
Una etapa dura, pero gratificante. Mañana, los Ajaches.
Saludos.

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